MDQ HIPERLÓGICA 7.0 — La Quinta Ola Tecnológica y la reconstrucción económica y social de la Argentina
SPACEARCH SOLUTIONS INTERNATIONAL LLC — MIAMI, USA
Propuesta de transformación productiva, reconversión del trabajo, modernización sindical y desarrollo nacional 2026–2040
Concepto central: Argentina no necesita administrar indefinidamente su crisis. Necesita construir una nueva matriz de producción, trabajo, capital y bienestar social.
El discurso debe articular una propuesta que trascienda las divisiones políticas y coloque a los trabajadores como participantes y beneficiarios de la transformación tecnológica, no como víctimas inevitables de la automatización.
Conviene diferenciar cuatro dimensiones: los sistemas que SpaceArch ya ha desarrollado, las iniciativas que se encuentran en preparación, los proyectos de inversión que requieren acuerdos y financiación, y los objetivos macroeconómicos nacionales sujetos a validación.
Con ese criterio, expongo ante representantes de la CGT, dirigentes gremiales, empresarios, profesionales, trabajadores e instituciones de Mar del Plata.
Discurso institucional
Compañeras y compañeros trabajadores, señores dirigentes de la Confederación General del Trabajo, representantes de las organizaciones sindicales, empresarios, profesionales y ciudadanos de Mar del Plata:
Todos conocemos el diagnóstico de la Argentina.
Conocemos sus crisis recurrentes, su inflación histórica, su endeudamiento, sus desequilibrios fiscales, su informalidad laboral, su pobreza estructural, sus dificultades para generar inversiones y sus ciclos de crecimiento interrumpidos por nuevas contracciones.
Conocemos también el sufrimiento de millones de argentinos que trabajan y no consiguen progresar, de jubilados cuyos ingresos resultan insuficientes, de jóvenes que no encuentran oportunidades y de familias que observan cómo sus expectativas de bienestar se reducen generación tras generación.
No he venido a repetir ese diagnóstico.
Tampoco he venido a prometer soluciones mágicas, a pedir adhesiones incondicionales ni a presentar otra colección de consignas políticas.
He venido a presentar una arquitectura de transformación económica y tecnológica que estamos desarrollando desde SpaceArch Solutions International LLC, cuyo objetivo estratégico es contribuir a multiplicar por cuatro el producto interno bruto real de la Argentina en un horizonte de largo plazo.
Una meta de semejante magnitud exige décadas de inversión, productividad, estabilidad y crecimiento sostenido. No es un resultado garantizado ni una proyección económica ya demostrada: es el objetivo que proponemos someter a planificación, evaluación y ejecución.
Y quiero comenzar aclarando algo fundamental.
Esta transformación no puede realizarse contra los trabajadores. Debe realizarse con los trabajadores.
Porque nuestro propósito no consiste en enriquecer a un sector privilegiado, sustituir una élite por otra ni transferir el patrimonio colectivo a unos pocos grupos económicos.
Nuestra misión es contribuir a mejorar las condiciones de vida de los aproximadamente 47 millones de argentinos.
De todos.
De quienes trabajan en fábricas, puertos, comercios, hospitales, escuelas, oficinas, talleres y establecimientos rurales.
De quienes ejercen profesiones independientes, de los pequeños empresarios, de quienes buscan su primer empleo y de quienes, después de décadas de trabajo, merecen una vejez digna y activa.
La Argentina no necesita enfrentar a estos sectores entre sí.
Necesita integrarlos en una nueva ecuación de productividad, distribución del ingreso y desarrollo nacional.
I. La Quinta Ola: la transformación tecnológica ya comenzó
Estamos ingresando en una etapa histórica caracterizada por la convergencia de inteligencia artificial, robótica, automatización industrial, telecomunicaciones avanzadas, computación distribuida y producción digital.
Denominamos a esta transformación la Quinta Ola Tecnológica.
Su característica más importante no es simplemente que las máquinas produzcan más rápidamente.
Es que comienzan a ejecutar tareas físicas e intelectuales que durante siglos dependieron exclusivamente del trabajo humano.
La automatización ya interviene en procesos industriales, sistemas logísticos, análisis documental, programación, administración, comunicación, diagnóstico asistido y múltiples servicios profesionales.
Las fábricas altamente automatizadas demuestran que numerosos procesos pueden funcionar de manera continua, con menor intervención humana directa.
Pero debemos comprender correctamente esta transformación.
Que una máquina pueda sustituir determinadas tareas no significa que pueda sustituir toda la complejidad del trabajo humano, ni que todos los empleos desaparezcan.
Significa que cambiará profundamente la composición de las ocupaciones, la organización empresarial y las competencias necesarias para participar en la economía.
Aquí aparece una cuestión decisiva para el movimiento obrero.
Si aumenta extraordinariamente la productividad gracias a la inteligencia artificial y la robótica, ¿quién recibirá los beneficios de esa productividad?
¿Solamente los propietarios de las máquinas?
¿Solamente las grandes corporaciones tecnológicas?
¿O también los trabajadores, las familias, las cooperativas, las pequeñas empresas y la sociedad que hace posible esa producción?
Esa es una de las grandes discusiones económicas y sociales de nuestro tiempo.
Y la CGT debe participar activamente en ella.
II. SpaceArch Domus Robotics: de un robot a un millón
Desde SpaceArch estamos preparando la activación de nuestra división Domus Robotics, con el propósito de establecer acuerdos con fabricantes internacionales de sistemas robóticos.
Nuestra hoja de ruta plantea tres escalas progresivas.
Primero, incorporar una unidad robótica a Mar del Plata para desarrollar demostraciones, capacitación y pruebas operativas.
Después, avanzar hacia una capacidad de incorporación y despliegue de diez mil unidades.
Finalmente, planteamos como objetivo estratégico una escala nacional de un millón de robots, condicionada a la viabilidad industrial, financiera, energética, regulatoria y comercial.
¿Por qué?
Porque un robot no debe ser entendido únicamente como una máquina que reemplaza una operación humana.
Puede constituir una nueva unidad de capital productivo, capaz de ampliar la capacidad económica del país.
La robótica puede contribuir a modernizar puertos, construir infraestructura, asistir en hospitales, mejorar servicios urbanos, automatizar procesos peligrosos y elevar la productividad de las pequeñas y medianas empresas.
Pero no sería socialmente aceptable limitarse a instalar máquinas y despedir trabajadores.
Proponemos que cada proyecto de automatización contemple también reconversión profesional, nuevas ocupaciones, protección social y mecanismos de participación en los beneficios de productividad.
No queremos una Argentina donde los robots trabajen y los seres humanos queden excluidos.
Queremos una Argentina donde la tecnología reduzca el trabajo peligroso, agotador y repetitivo, y amplíe las posibilidades de bienestar, conocimiento, creación y desarrollo humano.
III. Del capital automatizado a la infraestructura social
Aquí aparece una segunda ecuación.
Cuando una actividad productiva logra aumentar su rendimiento y reducir sus costos, puede generar excedentes económicos.
Esos excedentes no se convierten automáticamente en riqueza colectiva.
Para que contribuyan al desarrollo nacional deben existir mecanismos de inversión, tributación, participación laboral, reinversión empresarial y financiación de bienes públicos.
Nuestra propuesta consiste en estudiar modelos capaces de transformar una parte de la nueva riqueza tecnológica en infraestructura social y productiva.
Hablamos de viviendas accesibles, sistemas de agua potable y saneamiento eficientes, redes energéticas modernizadas, conectividad digital, transporte inteligente y hospitales con tecnologías de automatización y asistencia robótica.
Hablamos de ampliar la cobertura sanitaria y mejorar la calidad de los servicios mediante tecnología, sin eliminar la responsabilidad de los profesionales de la salud.
La robótica no debe utilizarse como excusa para retirar al Estado de sus obligaciones fundamentales.
Debe convertirse en una herramienta para que los recursos disponibles produzcan mejores resultados.
El progreso tecnológico no puede medirse solamente por la cantidad de máquinas instaladas. Debe medirse también por la mejora verificable de las condiciones de vida de la población.
IV. Los sindicatos deben evolucionar hacia nodos de servicios de inteligencia artificial
Quiero detenerme especialmente en este punto porque estamos ante representantes del movimiento sindical argentino.
Los sindicatos surgieron y se desarrollaron para defender los derechos de los trabajadores en una economía organizada alrededor de establecimientos físicos, empleadores identificables, jornadas relativamente estables y relaciones laborales predominantemente territoriales.
Esa economía continúa existiendo, pero ya no representa la totalidad del universo productivo.
Hoy crecen el teletrabajo, los servicios digitales, las plataformas internacionales, la contratación por proyectos, el trabajo independiente y las formas híbridas de organización profesional.
Un programador puede vivir en Mar del Plata y trabajar para una empresa de Miami.
Una periodista puede producir una revista digital para lectores de varios continentes.
Un diseñador puede vender sus servicios a empresas de Dubái.
Un docente puede impartir formación desde su hogar a estudiantes distribuidos por todo el mundo.
El lugar de residencia deja de determinar necesariamente el mercado al que una persona puede acceder.
Pero esa libertad también presenta riesgos.
El trabajador independiente puede quedar desprotegido frente a contratos abusivos, impagos, ausencia de cobertura social, dependencia de plataformas o falta de representación colectiva.
Por eso, la respuesta no puede consistir en eliminar a los sindicatos.
La respuesta consiste en modernizar su arquitectura de servicios y representación.
Proponemos que las organizaciones gremiales evolucionen, incorporando funciones como centros de capacitación en inteligencia artificial, asistencia a trabajadores digitales, cooperativas de servicios tecnológicos, incubadoras de emprendimientos y plataformas de contratación profesional.
Un sindicato del siglo XXI puede negociar convenios colectivos y, simultáneamente, facilitar que sus afiliados accedan a nuevos mercados.
Puede defender derechos laborales tradicionales y desarrollar mecanismos de protección para trabajadores autónomos.
Puede ofrecer capacitación tecnológica, asesoramiento jurídico, servicios contables, certificación profesional y acceso a herramientas de producción digital.
Puede incluso participar, mediante vehículos jurídicos apropiados y controles transparentes, en emprendimientos productivos cuyos resultados beneficien a sus integrantes.
No proponemos que los sindicatos abandonen su historia.
Proponemos que amplíen sus capacidades para responder a una nueva estructura económica.
El sindicato del futuro no debe limitarse a defender el empleo existente. También debe contribuir a crear el trabajo que todavía no existe.
V. GenAcademy: de la capacitación a la producción efectiva
Toda transformación tecnológica necesita un sistema de formación.
Pero debemos distinguir entre recibir información, adquirir competencias y producir resultados.
GenAcademy, nuestra plataforma educativa, desarrolla tecnicaturas y programas de formación orientados a la aplicación práctica de inteligencia artificial y herramientas digitales.
El principio metodológico es sencillo:
No alcanza con estudiar una tecnología. Es necesario demostrar que se puede utilizar para producir un resultado verificable.
La formación debe permitir que una persona elabore un producto, preste un servicio, resuelva un problema o desarrolle una actividad económicamente útil.
El modelo contempla la integración entre aprendizaje, práctica profesional, producción y acceso a mercados.
Nuestra propuesta a los sindicatos es establecer alianzas para ofrecer capacitación a sus afiliados y familias, desarrollar programas específicos por actividad y organizar unidades productivas vinculadas al ecosistema SpaceArch.
El trabajador gastronómico puede capacitarse en administración digital, comercialización turística o sistemas automatizados.
El trabajador mercantil puede adquirir competencias de comercio electrónico, logística inteligente y gestión comercial asistida por IA.
El trabajador gráfico puede reconvertir parte de sus conocimientos hacia la edición digital, la producción multimedia y los servicios editoriales internacionales.
El trabajador bancario puede especializarse en análisis de procesos, herramientas financieras digitales y automatización administrativa.
Y los trabajadores mayores, jubilados y personas con experiencia acumulada pueden encontrar nuevas posibilidades de participación económica mediante modalidades compatibles con sus capacidades e intereses.
El conocimiento adquirido durante décadas no debe convertirse en un recurso desperdiciado.
La experiencia humana, combinada con nuevas herramientas tecnológicas, puede constituir una ventaja productiva.
VI. Mar del Plata: del modelo estacional a la economía global permanente
Nuestra ciudad posee una combinación extraordinaria de recursos.
Tiene puerto, universidades, instituciones educativas, infraestructura turística, profesionales, trabajadores especializados, comercio, servicios, capacidad inmobiliaria y conexión con mercados nacionales e internacionales.
Sin embargo, una parte importante de su actividad económica continúa expuesta a los ciclos turísticos y a las oscilaciones sectoriales.
No proponemos abandonar el turismo, la pesca, la industria ni el comercio tradicional.
Proponemos complementarlos con una economía de producción digital que pueda operar durante los doce meses del año.
El programa MDQ Hiperlógica plantea transformar espacios subutilizados en nodos de trabajo y producción conectados con mercados internacionales.
Hoteles, oficinas, locales comerciales, viviendas y edificios que cumplan las condiciones técnicas y normativas podrían incorporar actividades de teletrabajo, formación, producción audiovisual, servicios editoriales, desarrollo informático y comercio digital.
A través de TeleBuilder proponemos desarrollar una arquitectura descentralizada de producción.
No es indispensable construir gigantescos edificios corporativos para iniciar cada actividad.
Un espacio reducido, con conectividad adecuada, equipamiento y organización profesional, puede funcionar como punto de partida para unidades productivas que luego escalen.
Precisamente esa es una de las hipótesis operativas que estamos poniendo a prueba desde nuestra infraestructura de Galería Central.
La propuesta no consiste en reemplazar hoteles por oficinas indiscriminadamente.
Consiste en identificar activos ociosos, analizar su rentabilidad alternativa y desarrollar modelos híbridos que permitan ampliar sus ingresos sin destruir sus funciones originales.
Queremos que Mar del Plata siga siendo una gran ciudad turística, pero que también se convierta en una ciudad exportadora de conocimiento, tecnología y servicios durante todo el año.
VII. Siete vectores para una nueva matriz productiva
SpaceArch está estructurando un ecosistema de actividades complementarias que pueden articularse con instituciones sindicales, empresariales y educativas.
Entre ellas se encuentran la producción audiovisual mediante MFilms y AIHollywood 7.0; la música y los contenidos digitales mediante Maitreya Music; la edición de libros y revistas digitales mediante MBooks y 100 News Network; los servicios informáticos y la infraestructura web; la robótica y automatización; la formación aplicada mediante GenAcademy; y la comercialización digital mediante MegaStore.
La importancia de esta arquitectura no reside simplemente en acumular plataformas.
Reside en su potencial integración.
Una persona puede capacitarse, producir un contenido, ofrecer un servicio, publicarlo, distribuirlo y comercializarlo dentro de circuitos digitales relacionados.
Una institución puede participar en la formación de sus afiliados y facilitar oportunidades de producción.
Una pequeña empresa puede incorporar nuevos canales comerciales sin desarrollar desde cero toda la infraestructura tecnológica.
Y una ciudad puede construir progresivamente un entramado de microempresas, profesionales y organizaciones capaces de exportar servicios.
Esta integración requiere clientes reales, contratos, ingresos, controles de calidad y cumplimiento de las obligaciones laborales y fiscales.
Las plataformas son herramientas.
La economía real comienza cuando existe una demanda que paga por bienes y servicios efectivamente entregados.
VIII. Sea Hub MDQ: una transformación estratégica del puerto y la ciudad
Mar del Plata tiene una oportunidad adicional.
Su puerto no debe considerarse solamente como una instalación vinculada a la pesca y a determinados servicios marítimos.
Puede estudiarse su evolución hacia un complejo de actividades logísticas, industriales, tecnológicas, comerciales y de servicios marítimos avanzados.
Nuestro proyecto Sea Hub MDQ plantea una visión de reconversión de escala metropolitana.
La propuesta contempla un escenario de inversión inicial de entre 3.000 y 5.000 millones de dólares, sujeto a estudios técnicos, ambientales, financieros, comerciales y regulatorios.
La hipótesis de desarrollo considera un potencial de entre 50.000 y 100.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos a lo largo de distintas etapas.
Estas cifras representan objetivos de planificación y escenarios de impacto, no inversiones comprometidas ni empleos actualmente garantizados.
Para alcanzar semejante transformación será necesario coordinar al sector privado, los gobiernos municipal, provincial y nacional, las autoridades portuarias, las instituciones financieras y los trabajadores.
Será imprescindible estudiar accesos terrestres, logística ferroviaria, infraestructura energética, condiciones marítimas, capacidad portuaria, impactos ambientales, demanda comercial y necesidades de formación profesional.
Los sindicatos portuarios, marítimos, industriales, comerciales y de servicios deberán ocupar un lugar central en esa planificación.
No queremos desarrollar un puerto moderno excluyendo a quienes lo hicieron funcionar durante generaciones.
Queremos que su experiencia participe en la construcción del nuevo modelo.
IX. Mar del Plata y su proyección institucional nacional
Esta visión de desarrollo urbano tiene antecedentes en una propuesta que elaboré en 1998 para otorgar a Mar del Plata una función institucional de capital alterna.
En 2020, esa idea tuvo continuidad en una iniciativa legislativa.
Es importante distinguir la formulación de un proyecto de su eventual aprobación y vigencia jurídica.
Más allá del estado legislativo de aquella iniciativa, el concepto estratégico conserva su interés.
Mar del Plata puede aspirar a desempeñar un papel institucional, económico, científico y tecnológico de mayor relevancia nacional.
No por una declaración simbólica.
Por su capacidad efectiva de producir, atraer inversiones, formar trabajadores, generar conocimiento y articular redes internacionales.
La verdadera jerarquía de una ciudad no se establece solamente por decreto.
Se construye mediante infraestructura, instituciones, productividad, oportunidades y calidad de vida.
X. La cuestión política: recuperar lo mejor y corregir los errores
Quiero abordar también la dimensión política de esta propuesta.
He anunciado mi precandidatura presidencial y mi intención de promover una cooperación estratégica con Estados Unidos, manteniendo una perspectiva de desarrollo argentino y apertura a alianzas nacionales e internacionales.
Esa iniciativa se encuentra abierta al diálogo con diferentes sectores políticos, sociales, productivos y profesionales.
No he venido a solicitar adhesiones partidarias a esta organización.
He venido a presentar una propuesta económica y tecnológica que considero merece ser evaluada por sus fundamentos, sus posibilidades y sus resultados.
El peronismo ha tenido una participación histórica fundamental en la ampliación de derechos laborales y sociales en la Argentina.
También ha cometido errores de conducción, administración y política económica que deben examinarse críticamente.
Reconocer sus aportes no obliga a justificar sus equivocaciones.
Y reconocer sus equivocaciones no exige desconocer sus conquistas históricas.
Esa misma exigencia crítica debe aplicarse a todas las corrientes políticas, a las empresas, a los sindicatos y a nuestros propios proyectos.
No podemos construir una nueva Argentina repitiendo automáticamente las divisiones del siglo XX.
Necesitamos conservar aquello que funcionó, corregir lo que fracasó e incorporar soluciones que antes no existían.
El desafío no consiste en enfrentar artificialmente capital y trabajo.
Consiste en diseñar una relación productiva donde la innovación, la inversión, los derechos laborales y la distribución de oportunidades puedan fortalecerse mutuamente.
XI. Una invitación concreta a la CGT de Mar del Plata
Por eso hoy propongo abrir una mesa de trabajo institucional entre SpaceArch, las organizaciones gremiales interesadas, las entidades empresariales y las instituciones educativas.
Una mesa con objetivos específicos y resultados evaluables.
Propongo comenzar con un programa piloto de reconversión tecnológica de trabajadores.
Seleccionar actividades, identificar competencias, formar grupos iniciales, desarrollar proyectos productivos y medir sus resultados.
Establecer indicadores de capacitación, inserción laboral, facturación, ingresos netos, continuidad de actividad y satisfacción de los participantes.
Examinar modelos de cooperación donde las organizaciones sindicales puedan aportar instalaciones, capacidad de convocatoria, docentes y experiencia sectorial.
Y donde SpaceArch aporte, mediante acuerdos definidos, acceso a sus plataformas, programas de formación y herramientas tecnológicas disponibles.
No solicitamos que nadie acepte cifras sin demostración.
No pedimos que se comprometan recursos públicos o sindicales sin evaluar su destino.
Proponemos comenzar con pruebas controladas, documentar sus costos, medir sus resultados y ampliar solamente aquello que demuestre viabilidad.
Porque la transformación económica no se demuestra con discursos.
Se demuestra cuando una persona que ayer no tenía oportunidades adquiere una competencia, produce un servicio, encuentra un cliente y comienza a generar ingresos reales.
Y cuando ese resultado puede repetirse, sostenerse y multiplicarse.
XII. El futuro no se espera: se construye
Compañeras y compañeros:
La Argentina ha perdido demasiado tiempo enfrentando sectores sociales que deberían estar trabajando juntos.
Los trabajadores necesitan mejores ingresos y mayor seguridad.
Las empresas necesitan productividad, mercados y estabilidad.
Los jóvenes necesitan oportunidades.
Los jubilados necesitan dignidad.
Los gobiernos necesitan una economía capaz de sostener servicios públicos y financiar infraestructura.
Y todos necesitamos recuperar la confianza en nuestra capacidad de construir un país mejor.
La inteligencia artificial y la robótica no resolverán automáticamente nuestros problemas.
Pero pueden convertirse en herramientas extraordinarias si sabemos organizarlas alrededor de objetivos económicos y sociales correctos.
Desde Mar del Plata estamos desarrollando una propuesta de integración tecnológica que aspira a contribuir a esa transformación.
Invitamos a las organizaciones sindicales, empresarios, universidades, profesionales, instituciones públicas y ciudadanos de buena voluntad a estudiarla, cuestionarla, mejorarla y participar en su desarrollo.
No les pedimos que renuncien a sus convicciones.
Les proponemos encontrar objetivos compartidos por encima de nuestras diferencias.
Porque ninguna organización posee por sí sola todas las respuestas.
Y porque ningún proyecto de transformación nacional será sostenible si excluye a quienes deben construirlo.
No queremos una Argentina donde unos pocos vivan en el futuro y millones permanezcan atrapados en el pasado.
Queremos una Argentina donde la productividad tecnológica se traduzca en mejores salarios, más oportunidades, infraestructura moderna, servicios públicos eficientes y una vida digna para todos.
Esa es nuestra propuesta.
Ese es el desafío que presentamos desde MDQ Hiperlógica.
Y esa es la invitación que hoy hacemos a la CGT de Mar del Plata.
Construyamos juntos una Argentina capaz de producir mucho más, distribuir mejor sus oportunidades y ofrecer un futuro digno a las próximas generaciones.
Muchas gracias.
Evaluación estratégica y ajustes fundamentales
SpaceArch no propone la desaparición del movimiento obrero, sino su transformación en una infraestructura de servicios, formación, representación y producción tecnológica.
1. La meta de multiplicar el PIB por cuatro necesita un horizonte temporal. Si se pretende cuadruplicar el PIB real en 20 años, se requiere un crecimiento compuesto cercano al 7,18% anual; en 30 años, aproximadamente un 4,73% anual. Esto permite convertir la aspiración en una meta económica cuantificable.
2. La robotización debe estar acompañada por una política de transición laboral. El Foro Económico Mundial estima que las transformaciones estructurales podrían crear 170 millones de puestos de trabajo y desplazar 92 millones a escala global entre 2025 y 2030. Son proyecciones, no resultados garantizados.
World Economic Forum
3. La condición de Mar del Plata como capital alterna tiene un fundamento jurídico concreto. La Ley 27.589, promulgada mediante el Decreto 974/2020, incluyó a General Pueyrredon entre las capitales alternas durante el período legal establecido.
La Capital
+1
4. El objetivo social puede expresarse con mayor precisión demográfica. La proyección oficial del INDEC para julio de 2026 es de 46.466.688 habitantes. La expresión «47 millones de argentinos» resulta adecuada como aproximación discursiva.
INDEC
La decisión que recomiendo para la reunión
Proponemos un acuerdo institucional de 90 días para seleccionar un gremio piloto, desarrollar una tecnicatura específica, formar una primera cohorte de trabajadores y verificar si pueden producir y comercializar servicios con ingresos efectivos.
Ese experimento sería mucho más convincente que cualquier promesa de escala nacional.
La idea decisiva es que la CGT pueda comprobar, con sus propios representantes, qué funciona, cuánto cuesta, qué ingresos genera y cómo puede reproducirse en otras organizaciones.
Y dejaría una frase final especialmente clara:
«No les propongo elegir entre los derechos de los trabajadores y el progreso tecnológico. Les propongo que construyamos juntos las condiciones para que los trabajadores sean protagonistas, propietarios de capacidades y beneficiarios de la nueva riqueza tecnológica. La Quinta Ola no debe pasar por encima de nuestra gente. Debe elevar su calidad de vida».
Ese es el punto de encuentro más sólido entre la arquitectura productiva de SpaceArch y la misión histórica de las organizaciones sindicales.






